miércoles, 18 de diciembre de 2019

CRÍTICA

La escriba/ Antonio Garrido
Los tentáculos de El nombre de la rosa de Umberto Eco son extremadamente largos, hasta tal punto que casi cuarenta años después de su publicación todavía sigue inspirando a muchos autores para escribir novelas del mismo estilo, mezclando la novela histórica y la intriga criminal. Este es el caso de Antonio Garrido y su novela La escriba (2008), que aquí analizamos.
Son muchas las reminiscencias que le llegarán al lector de la obra del mítico semiólogo italiano cuando se adentre en la novela de Garrido; aquí también hay un fraile con portentosas capacidades deductivas y hay un misterio relacionado con unos manuscritos que pueden garantizar el futuro de la cristiandad, todo ello ambientado en la alta Edad Media, durante el reinado de Carlomagno que, por cierto, también tiene un papel importante en el argumento. El protagonismo principal recae en Theresa una aprendiz de escriba cuyo padre, Gorgias, desaparece misteriosamente mientras está trabajando en unos documentos secretos de vital importancia.
La escriba tiene, en mi opinión, dos grandes virtudes: la primera es la gran labor de documentación que el autor ha tenido que realizar para elaborarla y la segunda es la riqueza y la amplitud del léxico que utiliza en toda la narración.
Por contra, hay algunos aspectos que no me convencen y que paso a enumerar: encuentro a faltar en Garrido un estilo propio y reconocible. La trama no me ha enganchado excepto al principio de la novela y creo que con el desarrollo va quedando deslavazada y se diluye en algunas subtramas de poco interés.
Durante la lectura, en no pocas ocasiones, me ha dado la sensación de que el autor ha concebido la novela como un reto intelectual pero olvidando que una ficción literaria debe tener alma y provocar algo más que entretenimiento. En mi caso, en muy pocos momentos la novela me ha provocado emociones genuinas.
Quiero dejar claro que, para ser una novela de debut, me parece una obra destacable pero la verdad es que esperaba algo más.

sábado, 9 de noviembre de 2019

CRÍTICA

 Carvalho: problemas de identidad/ Carlos Zanón
Imagino las dudas que asaltarían a Carlos Zanón (Barcelona, 1966) cuando los herederos de Manuel Vázquez Montalbán le propusieron continuar con la saga de novelas de Pepe Carvalho. Debió ser un momento inolvidable y gratificante pero también aterrador que seguro que generó un mar de incertidumbre en el autor que, finalmente, decidió aceptar el reto demostrando su gran personalidad como escritor.
Nos encontramos en esta novela a un Carvalho ya maduro, hastiado, cínico, descreído y con problemas de salud pero tan lúcido como siempre. Charo, su eterna novia, ya no está con él pero sí Biscúter, su fiel escudero y una nueva adquisición, una secretaria millennial con la que mantiene una curiosa relación amor-odio. Por otro lado, el detective tiene una aventura con una autodestructiva mujer madrileña, esposa de una alto cargo político, que no le trae más que problemas.
En medio de esta crisis personal, Carvalho está investigando dos casos; la desaparición de una prostituta, la Niñata, en los alrededores de la montaña de Montjuich y el salvaje asesinato de una abuela y su nieta en un piso del Ensanche, sin un móvil aparente.
Con este cóctel Zanón arma una novela de lectura compleja, densa, llena de referencias culturales, políticas, geográficas y de actualidad, incluidos los ecos de sociedad, en la que reproduce con bastante acierto la preciosista prosa de MVM. En mi opinión, este exceso de referencias, que es una de las características más destacables de la novela, también se convierte en ocasiones en una lastre para su desarrollo y hace que los lectores que no estén avezados en estos temas se pierdan en algunos momentos.
En el libro hay, de todas maneras, un gran número de virtudes que hacen de ella una obra remarcable: las descripciones de los perfiles psicológicos de los personajes y las reflexiones del autor sobre la coyuntura actual de España son de una lucidez brillante, fuera de lo común. El hecho de tratar a Vázquez Montalbán como un personaje más de la novela (El Escritor) y a Carvalho como una persona real, intercambiando así sus papeles, me parece un gran acierto y una idea original. Metaliteratura en estado puro.
Por otra parte, Barcelona, como en las obras originales de MVM, se erige como uno de los personajes principales del libro, sin menoscabo de Madrid que aquí tiene un pequeño cameo, y las referencias gastronómicas, aunque no de tanto calado como en las novelas originales, tienen aquí también su espacio.
En resumen, creo que Zanón ha creado una novela atrevida, original y de calidad literaria indiscutible sin traicionar el espíritu de Manuel Vázquez Montalbán, lo cual es decir mucho.

lunes, 14 de octubre de 2019

CRÍTICA

Todo lo que muere/ John Connolly
El que escribe esto llevaba una larga temporada hastiado de la novela negra, de la repetición de las mismas fórmulas, de los mismos clichés, de los personajes planos, en definitiva, de los patrones más manidos, y John Connolly ha venido a reconciliarme con este género que tantas alegrías me dio años atrás.
Esta es la primera novela de la saga protagonizada por el detective Charlie "Bird" Parker que ya cuenta con 17 libros en su haber. Parker es un inspector de la policía de Nueva York que una noche, después de discutir con su mujer, sale de su casa para tomar unas copas y, al volver, encuentra a su mujer y a su hija asesinadas de una forma brutal. Él mismo pasa a ser sospechoso del crimen y es expulsado del cuerpo. En medio de una crisis personal profunda producida por el sentimiento de culpabilidad, atormentado y traumatizado, recibe el encargo de su antiguo jefe para encontrar a una chica desaparecida y así, sin quererlo, se convierte en investigador privado.
La novela tiene dos tramas paralelas que finalmente confluyen con algunos puntos en común; en la primera, que es la investigación de la muerte de su familia, Parker sigue la pista de un sádico asesino en serie apodado "El viajante" que va dejando un rastro de crímenes rituales por donde pasa, y en la segunda, la desaparición de la chica, sus pesquisas le llevan hasta una familia mafiosa de Nueva York previo paso por Nueva Orleans , uno de cuyos miembros se ha convertido en un asesino de niños.
Charlie Parker es un personaje poliédrico, verdaderamente complejo, con muchas aristas y un lado oscuro difícil de discernir. Pero lo más destacado de él es su instinto excepcional para percibir el mal.
Connolly es un maestro en la descripción de ambientes y en mezclar en sus tramas ciertos aspectos sobrenaturales que dan un toque muy personal a sus novelas.
Sin duda, Todo lo que muere es una novela muy violenta y llena de crudeza que nos muestra los síntomas de una sociedad decadente y enferma que está en proceso de descomposición moral. A mí me ha impactado.

sábado, 12 de octubre de 2019

APUNTES DE CULTURA

Acabo de descubrir en el suplemento Cultura/s de La Vanguardia al pintor asturiano Daniel Cuervo que reproduce al óleo escenas urbanas hiperrealistas de ciudades como Barcelona, Nueva York o Londres. He buscado su web en internet y me he quedado estupefacto al comprobar el asombroso talento de este artista que fue alumno de Antonio López y que es admirador de algunos hiperrealistas norteamericanos como Edward Hopper, Richard Estes o Don Eddy.
Ahora mismo está exponiendo sus últimas obras en la galería Pigment de Barcelona (c/Rosselló,193)
No os lo perdáis.

sábado, 14 de septiembre de 2019

CRÍTICA

Los lenguajes de Pao/ Jack Vance
Debo reconcer que no soy un gran lector de ciencia ficción, aunque cuando era más joven lo intenté comprándome incluso un fantástico libro que es Ciencia ficción: guía de lectura de Miquel Barceló, una obra de referencia que me sirvió para introducirme en el género.
Los autores que me llamaron más la atención fueron Philip K. Dick, Isaac Asimov y Robert Heinlein, pero luego fui perdiendo paulatinamente el interés y dejé de leer obras de esta temática.
Después de muchos años, he vuelto a leer una novela de ciencia ficción y, aunque se trata de un autor clásico, ya fallecido, al que no conocía, he tenido una grata sorpresa. La novela es Los lenguajes de Pao y el autor es Jack Vance (1916-2013) uno de los escritores norteamericanos más premiados dentro de su género.
El argumento al principio parece simple, pero nada más lejos de la realidad: el idílico planeta Pao, habitado por gente pacífica y que cuenta con grandes recursos naturales, es invadido sin ofrecer resistencia y para librarse del yugo de sus opresores deberán especializar a sectores de su población enseñándoles nuevos idiomas que posibiliten la comprensión y la asimilación de nuevos conceptos como la resistencia, el orgullo, la violencia o las nuevas tecnologías que hasta ese momento no formaban parte de su bagaje vital.
Mediante un masivo proceso de reeducación consiguen su propósito y cambian el paradigma de los habitantes del planeta, solucionando el problema principal pero creando otros conflictos derivados del uso de los diferentes idiomas.
Jack Vance utiliza un estilo bastante esquemático, directo y carente de florituras estilísticas para explicar esta compleja historia que trata la sociolinguística desde un punto de vista bastante perturbador demostrando hasta qué punto la mente humana es manipulable a través del idioma. El lenguaje se convierte, literalmente, en una arma letal que tiene la capacidad de transformar completamente la idiosincrasia de toda una sociedad, sus costumbres, sus hábitos y su relación con el poder.
Fascinante.

lunes, 26 de agosto de 2019

CRÍTICA

                                    El príncipe de la niebla/ Carlos Ruiz Zafón
Esta es la primera novela de Ruíz Zafón que fue publicada, y se nota. En realidad esta novela se publicó porque obtuvo el premio Edebé de novela juvenil en 1993 y así lo indicaban las bases de dicho galardón. A pesar de los defectos que se puedan encontrar durante la lectura de la obra, la mayoría de ellos debido a la inexperiencia del autor, hay que reconocer que ya encontramos aquí algunas de las virtudes de Ruíz Zafón como narrador: una imaginación desbordante y un ritmo narrativo vibrante.
En el verano de 1943, en plena II Guerra Mundial, la familia de Max Carver, un muchacho de 13 años, se traslada a una casa de la costa de Gran Bretaña huyendo de los bombardeos de la ciudad. La casa había sido habitada por la familia de un afamado médico que había perdido a su hijo Jacob en extrañas circunstancias. Max conoce en el pueblo a Ronald, un chico algo mayor que él con el que traba amistad y con el que aprende a bucear, pero lo que parece un veran idílico se transforma en una pesadilla por la aparición de Mr. Caín, un diabólico personaje que es capaz de hacer realidad cualquier deseo a cambio de un precio inasumible para la mayoría de seres humanos.
El argumento de la novela  no es que sea inverosímil, es que es absolutamente delirante, incluso teniendo en cuenta que podría definirse como una novela que mezcla el género fantástico y el terror. Podríamos decir que es un cruce entre Rebeca de Daphne du Maurier y It de Stephen King. Todo y con eso Ruíz Zafón tiene la increíble habilidad narrativa de conseguir que el lector no tenga en cuenta esta circunstancia y se sumerja en su obra sin más reparos que disfrutar de las aventuras de unos personajes que inevitablemente caen simpáticos y de un malvado que , aunque prototípico, es resultón.
Soy un gran admirador de la obra de Ruíz Zafón, que he leído prácticamente  en su totalidad, y debo decir que nunca había visto una evolución tan palpable e innegable como la que se ha producido entre sus primeras novelas, en teoría dirigidas al público juvenil y sus obras de madurez, eso sí, sin perder nunca sus señas de identidad reconocibles. Me parece que es un aspecto digno de estudio para cualquier aspirante a escritor.

martes, 20 de agosto de 2019

CRÍTICA

Los lobos de Praga/ Benjamin Black
John Banville (Wexford, 1945) es, sin duda, uno de los escritores más brillantes de las últimas décadas que, además de escribir memorables novelas mainstream ha cultivado la narrativa policiaca y, para escribir sus novelas de género negro, viene utilizando el seudónimo de Benjamin Black.
Los lobos de Praga es un thriller histórico cuya mayor virtud, en mi opinión, es que narra con extraordinaria habilidad las interioridades, los entresijos, las intrigas y las luchas de poder en el seno de una corte europea a finales del siglo XVI, en este caso la del emperador del Sacro Imperio Romano, Rodolfo II, un personaje excéntrico y taciturno.
Christian Stern, el protagonista de esta novela, es un joven erudito y filósofo que ha coqueteado con la alquimia y que llega a Praga, procedente de Ratisbona, con la intención de hacer fortuna en la corte del emperador. La noche de su llegada encuentra, en un callejón al pie de la muralla, el cadáver de Magdalena Kroll, hija del médico del emperador y, como sabrá más tarde, también su amante. Por una serie de casualidades, fruto del azar, Stern pasa a ser uno de los hombres de confianza de Rodolfo II y éste le encarga que investigue el asesinato de la joven.
Rodeado de aduladores y de intrigantes, y en medio de un ambiente de paranoia, Stern se pone manos a la obra consciente de que su misma vida corre peligro a cada paso que da, en una trama que se va complicando con la aparición de varios personajes, cada cual más complejo, fascinante y retorcido que el anterior.
En esta obra volvemos a encontrarnos con algunos de los temas recurrentes en la narrativa de Banville como las referencias a obras pictóricas, las alusiones al mal que han provocado las religiones a lo largo de la historia y la utilización del sexo como instrumento de poder y manipulación.
En realidad se trata de una novela negra solo que está ambientada en el año 1599 y como en sus otras obras de este género, la investigación detectivesca no es tan importante como la exploración de la naturaleza humana de los personajes que aparecen o como el ambiente y las circunstancias que los rodean.