sábado, 15 de enero de 2022

ACTUALIDAD

 Desde aquí os quiero dar las gracias a todos los que asististeis a la presentación de Los días feroces. Lo pasamos muy bien hablando de los convulsos años 30 en Barcelona.





sábado, 1 de enero de 2022

CRÍTICA

 El invierno en Lisboa/ Antonio Muñoz Molina

Antonio Muñoz Molina (Úbeda, Jaén, 1956) es, por méritos propios, uno de los mejores escritores en lengua castellana de los últimos cuarenta años, con una obra amplia y variada, sin altibajos importantes y lejos de la ortodoxia creadora. Yo lo tenía claro antes de leer El invierno en Lisboa pero la lectura de esta novela no ha hecho más que confirmarlo y, en todo caso, amplificar esta opinión.

Santiago Biralbo es un prometedor pianista de jazz, que actúa en un local de San Sebastián junto al legendario trompetista Billy Swann. Allí conoce a una misteriosa mujer llamada Lucrecia, que está casada con un oscuro tratante de arte norteamericano, Bruce Malcom, y entre ellos se crea una ambigua y peligrosa relación amorosa. Poco tiempo después ella desaparece junto a su marido y, cuando se vuelven a a ver, tres años más tarde, ella está huyendo de su marido y su socio porque les ha sustraído ilícitamente un cuadro de Paul Cézanne. ambos deciden entonces huir a Lisboa para empezar allí una nueva vida que se les antoja improbable.

A pesar de tratarse de una novela breve, el estilo narrativo que adopta Muñoz Molina se caracteriza, como en otras de sus obras, por una prosa pausada, densa y profundamente lírica, con un dominio del lenguaje apabullante, estructurada en párrafos largos, en los que en pocos momentos predomina la acción.

La novela está narrada en primera persona por un personaje sin nombre, un amigo de Santiago Biralbo, que es el que explica la historia a través de sus recuerdos y de sus encuentros con él. La narración resulta un poco confusa en algunos pasajes debido a los contínuos saltos en el tiempo hacia delante y atrás que en algunas ocasiones no parecen bien resueltos del todo.

Muñoz Molina ha creado una novela sugerente, con reminiscencias de la novela negra clásica y aroma de música jazz, aunque en mi opinión creo que la trama de suspense se queda un poco a medio camino. Hay en ella personajes realmente seductores, sobre todo el de Lucrecia, esa mujer misteriosa que aparece y desaparece de la vida del protagonista dejando siempre incógnitas abiertas.

martes, 28 de diciembre de 2021

NOTICIAS

 Mi nueva novela ya tiene fecha de presentación. Me haría ilusión que compartierais conmigo este día tan especial.

jueves, 16 de diciembre de 2021

CRÍTICA

 

La historiadora/ Elizabeth Kostova

La publicación de La historiadora vino precedida en Europa de una gran expectación debido al gran éxito que había cosechado en Estados Unidos, y al hecho de que la editorial Little, Brown and Company abonó a Elizabeth Kostova (New London, Connecticut,1964) uno de los adelantos más grandes pagados a una autora novel, sin obra publicada.

La premisa de la novela es interesante, a priori: Bartholomew Rossi, un profesor de historia, empieza a estudiar las leyendas asociadas a la figura histórica de Vlad Tepes, “El Empalador”, que fue el inspirador del personaje de Drácula creado por Bram Stoker y poco tiempo después desaparece sin dejar rastro. Paul, su alumno más aventajado empieza a investigar por su cuenta, visitando bibliotecas y monasterios alrededor de Europa y de Asia Menor y se da cuenta de que algo muy extraño está pasando.¿Podría ser que Drácula estuviera vivo todavía cinco siglos después de su teórica muerte? Unos años más tarde Paul también desaparece y es su hija, también estudiante de historia, la que intenta averiguar qué hay detrás de todas esas misteriosas leyendas sobre el vampirismo.

En el aspecto estilístico, esta novela no solo no es innovadora o atrevida sino que está escrita en una prosa bastante pobre, con una adjetivación en la que abundan los tópicos y que demuestra un dominio del lenguaje poco trabajado por parte de la autora.

Las dos grandes virtudes de esta novela, en mi opinión, son el argumento, que supone una nueva re
visión del mito del vampiro, yendo a buscar sus raíces históricas, y la estructura narrativa, cuya historia está ambientada en tres épocas diferentes -1930,1954 y 1973-, con la dificultad que ello conlleva y que creo que está resuelto de manera satisfactoria.

Hay que reconocer que si Elizabeth Kostova muestra alguna habilidad notable como narradora, es que mantiene la tensión narrativa durante toda la novela, que supera las 650 páginas, lo cual no es nada fácil. Por contra, pese a ser una novela tan extensa, creo que el final, paradójicamente, es un poco abrupto, teniendo en cuenta el desarrollo de la historia. El desenlace final me parece un poco precipitado y ciertamente ingenuo comparado con el largo y compleja exposición de la novela.

miércoles, 10 de noviembre de 2021

CRÍTICA

 Un elenco de asesinos/ Sidney Kirkpatrick


William Desmond Taylor fue un destacado director de películas de la época dorada del cine mudo, en Hollywood, en la década de los años 20. El 1 de febrero de 1922 fue asesinado en su lujoso chalé de Beverly Hills de un disparo en la espalda y el crimen nunca fue resuelto.

Cuarenta y cinco años más tarde, en 1967, el prestigiosos director de cine King Vidor, ya en la recta final de su carrera, decidió investigar el caso con el objetivo de escribir un guion para filmar una película. Él había conocido al difunto y a la mayoría de gente que se había visto involucrada, de una u otra manera, en el caso y siempre había querido aclarar unos hechos que en aquella época convulsionaron Hollywood.

Vidor, a medida que fue avanzando en sus pesquisas se dio cuenta de que las ramificaciones de la investigación implicaban a algunas personas con cargos relevantes, que todavía estaban vivas y, aunque llegó a resolver el asesinato, finalmente no se atrevió a publicar sus resultados ni a llevar a cabo la película que tenía proyectada, debido a las consecuencias legales que eso podía acarrearle.

El autor, Sidney Kirkpatrick (Glen Cove, Nueva York,1955) es un periodista de investigación especializado en historia del cine que decidió relatar el proceso de investigación a partir de los archivos personales de Vidor, donde guardaba toda la documentación que fue recopilando durante el transcurso de sus averiguaciones.

Este interesante libro, que se puede adscribir al género del True Crime, que ahora está tan de moda, rebela algo que ya se sabía aunque no por eso es menos estremecedor, y es que el Hollywood de la época era una sociedad turbulenta, corrupta, dominada por el consumo de drogas y alcohol, y en la que los escándalos sexuales eran frecuentes. En este ambiente degradante, el poder omnipresente de los estudios cinematográficos, personalizado en unos directivos sin escrúpulos,era capaz de encumbrar a una estrella pero también de destruirla, no solo en el aspecto profesional.

El otro aspecto que me parece destacable es que Vidor, durante la época en que se desarrolló la investigación, sufrió una crisis personal relacionada con su relación matrimonial y agravada por el hecho de que las grandes productoras no le querían financiar sus proyectos, cosa que Kirkpatrick refleja muy bien durante toda la narración.



miércoles, 27 de octubre de 2021

CRÍTICA

 Enero sangriento/ Alan Parks

Esta es la primera novela de Alan Parks y la primera protagonizada por Harry McCoy, un joven policía de Glasgow, que trabaja al límite de la legalidad y que no hace ascos al consumo de drogas ni a la compañía de prostitutas. McCoy tiene una estrecha relación con Stevie Cooper, un mafioso local al que conoció cuando los dos estaban internados en un orfanato católico donde sufrieron abusos tanto físicos como psicológicos.

El punto de partida de la historia es muy atractivo: el día de Año Nuevo de 1973, McCoy recibe un aviso de un recluso de la prisión de Barlinnie, Howie Nairn, que lo avisa de que una chica llamada Lorna será asesinada en las próximas horas en la ciudad y solo él puede salvarla. McCoy no llega a tiempo y la chica es asesinada a tiros en plena calle por un joven llamado Tommy Malone, que después se suicida disparándose en la cabeza.. McCoy tendrá que hacer uso de sus contactos con el hampa local para intentar averiguar qué es lo que ha pasado y lo que encontrará lo llevará a recordar tiempos pasados y experiencias personales traumáticas.

La ciudad de Glasgow está omnipresente en toda la narración hasta el punto de convertirse en un personaje más y lo seguirá siendo en las siguientes novelas protagonizadas por este peculiar policía al que le cuesta aceptar la autoridad y las órdenes de sus superiores (ahora ya son cuatro, aunque solo las dos primeras están traducidas al castellano y al catalán)

Alan Parks, en la mejor tradición del Hard-boiled norteamericano, usa para narrar esta historia un lenguaje llano, directo, sin florituras, con diálogos secos y lacónicos. Desde el principio de la novela me ha dado la sensación de que lo más natural hubiera sido que el autor la hubiera escrito en primera persona, usando la voz narrativa de Harry McCoy como hilo conductor de la historia y no en tercera persona con un narrador omnisciente. Es más, creo que Parks ha tenido que hacer un esfuerzo suplementario para escribirla así y no entiendo muy bien por qué. De todas maneras, globalmente, me parece una novela destacable, incluso brillante en algunos momentos.

sábado, 23 de octubre de 2021

OPINIÓN


El Planeta de Carmen Mola

Confieso que me cuesta encontrarle sentido al gran revuelo que se ha creado tras la concesión del Premio Planeta a Carmen Mola que, para sorpresa de algunos y confirmación de otros, no se trataba del nombre real de una autora sino del seudónimo utilizado por tres escritores de género masculino; Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero 

La única razón que me permite encontrar una motivación para esta polémica es mirarla bajo el prisma de la, mal entendida, corrección política que impera en la vida pública actual y el de la paridad de género que quieren imponer algunas integristas del feminismo, a mi modo de ver también mal entendido, menoscabando lo que para mí debería ser el único criterio a la hora de publicar una obra o de conceder un premio literario: la calidad.

De la misma manera, si trasladamos esta teoría a la vida en general, mi opinión es que el único camino a seguir es la meritocracia y no las cuotas impuestas para compensar la discriminación por género o por cualquier otro motivo.

Lo que para mí sería motivo para sentirme engañado sería que este tridente de autores y el seudónimo que utilizan se hubieran creado ex profeso para presentarse a este premio, con la connivencia de la editorial, pero esto tampoco ha ocurrido así porque, como todo el mundo sabe, ya habían publicado anteriormente tres novelas con un éxito bastante notorio (400.000 ejemplares vendidos).

Tampoco comprendo a las escritoras, y menos todavía a las lectoras, que dicen sentirse estafadas por la utilización de un seudónimo femenino por parte de tres hombres, como si esto no hubiera ocurrido antes (y también al revés; me refiero a mujeres que han escrito con seudónimos masculinos), y como si el marketing fuera algo ajeno al mundo editorial. Me parece una muestra de ingenuidad sorprendente.

Pero, como no hay mal que por bien no venga, debemos reconocer que todo este embrollo ha servido para que en esta edición se hable más que nunca del Premio Planeta, que por cierto cada vez está más denostado, y por extensión, de literatura, aunque, en realidad, de la novela ganadora, La Bestia, se ha hablado más bien poco.