domingo, 21 de febrero de 2021

CRÍTICA

 Misterioso asesinato en casa de Cervantes/ Juan Eslava Galán

Vaya por delante mi admiración hacia Juan Eslava Galán (Arjona, Jaén, 1948) que es uno de los autores más prolíficos de la literatura española de las últimas cuatro décadas y del que he leído tanto novela como ensayo, manteniendo siempre un alto nivel de exigencia.

La novela narra un episodio histórico poco conocido de la historia del célebre escritor: a las puertas de su casa de Valladolid aparece muerto el hidalgo Gaspar de Ezpeleta, apuñalado, y una vecina bea
ta acusa al escritor y a sus hermanas, las Cervantas, de estar implicadas en el asunto, por lo cual acaban en la cárcel. La duquesa de Arjona, gran admiradora de Cervantes, requiere los servicios de la joven Dorotea de Osuna, avezada investigadora, para que averigüe quién es el verdadero culpable. 

Misterioso asesinato en casa de Cervantes, que ganó el premio Primavera de novela en 2015, es una novela histórica que presenta, a mi modo de ver, varios aciertos destacables: en primer lugar me ha parecido notable el dominio del lenguaje que demuestra el autor, utilizando un léxico minucioso y usando giros y expresiones propias del Siglo de Oro, que dan a la narración un aire de verosimilitud encomiable.

Otro aspecto que me parece remarcable es que la novela nos hace descubrir aspectos de la vida de Cervantes que no son tan conocidos y también su forma de vida desde un punto de vista de la cotidianidad. También es muy interesante cómo trata el autor a los personajes femeninos de la historia, que se rebelan contra el papel secundario que les correpondería desarrollar en la sociedad de la época para convertirse en piezas clave de la narración.

Por contra, la trama me parece bastante simple y se desarrolla de una forma plana y poco dinámica, sin ningún momento álgido o especialmente emocionante, lo cual provoca que el lector tampoco se identifique con ninguno de los personajes principales y no haga suyas sus cuitas.

Teniendo en cuenta esto, el resultado final me resulta un tanto decepcionante porque creo que Eslava Galán da preponderancia a los aspectos históricos de la novela, que están tratados con gran acierto, pero descuida un poco la parte que corresponde al estilo narrativo, que es la que confiere personalidad a la novela.


domingo, 7 de febrero de 2021

CRÍTICA

 Presunto culpable/ Scott Turow

Scott Turow (Chicago, 1949) es, junto a John Grisham, el máximo exponente del thriller legal, un subgénero de la novela negra que ha producido una cifra importante de bestsellers sobre todo en las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado.

Turow publicó en 1987 la novela Presunto inocente, que le catapultó a la fama gracias a su adaptación cinematográfica, protagonizada por Harrison Ford. Presunto culpable fue su tercera novela y, como todas las demás que ha escrito, está ambientada en el imaginario condado de Kindle,un remedo de Chicago. En ella, Mack Malloy, un abogado ex policía y ex alcohólico que trabaja en uno de los bufetes más prestigiosos de la ciudad, recibe el encargo por parte de sus jefes de averigüar el paradero de Bert Kamin, también abogado de la firma, que ha desasparecido al mismo tiempo que el departamento de contabilidad ha detectado el desfalco de 5,6 millones de dólares de una cuenta destinada a pagar las indemnizaciones a las víctimas de un accidente aéreo.

La novela está narrada, en el más puro estilo de la novela negra, en primera persona, por el protagonista que, a medida que va avanzando en su investigación, se da cuenta de que nada es lo que parece y de que su compañero Bert no ha cometido la estafa.

Hay momentos en los que la trama se complica y se vuelve densa a causa de las triquiñuelas legales y de corrupción empresarial que se exponen como explicación al caso pero, finalmente, todo es más simple de lo que parecía en un principio.

En mi caso, la novela ha conseguido mantenerme interesado hasta el final y debo reconocer que Turow tiene gran habilidad para la caracterización de los personajes, a los que cincela con mano maestra. También brilla su talento en la descripción de los ambientes, que dan credibilidad al resto de la historia.

domingo, 10 de enero de 2021

CRÍTICA

 La batalla de Occidente/ Éric Vuillard

Éric Vuillard (Lyon, 1968) es uno de esos estimables autores que no se limita a seguir la corriente literaria en voga sino que pretende crear algo innovador y original y, por tanto, arriesgado. Su obra te puede gustar más o menos pero, de entrada, creo que es admirable su actitud ante el desafío creativo.

La batalla de Occidente (2012), al igual que todas sus obras posteriores, pretende ofrecer una vasta panorámica de un acontecimiento histórico relevante -en este caso el inicio de la Primera guerra Mundial-, mostrando un escogido número de fragmentos o indicios que intentan mostrar un compacto retablo donde el lector podrá hacerse una clara idea de las causas políticas, ideológicas, históricas y sociales que provocaron dicho conflicto armado y sus consecuencias. Todo esto narrado con la premisa innegociable de la brevedad y la concisión.

Como podemos ver, la ambición de Vuillard es casi inabarcable y, a medida que el texto va avanzando, vemos que, a pesar de su buena voluntad, el libro se convierte en una suerte de catálogo de las infamias y de los desastres que ocurrieron en Europa durante aquellas funestas fechas, pero sin profundizar en exceso en las motivaciones que llevaron a millones de hombres a morir en las trincheras ni en las emociones que ello provocó en toda una generación de seres humanos que vieron su mundo desmoronarse bajo sus pies.

Hay que reconocerle, pues, a Vuillard el mérito de intentar crear un nuevo género literario, que al parecer ha ido prefeccionando en sus posteriores obras, vistos los premios que ha cosechado, pero debo confesar que a mí, en este caso concreto, su obra no me ha parecido lograda y creo que no consigue plenamente sus objetivos.


domingo, 20 de diciembre de 2020

CRÍTICA

 La abadía de los crímenes/ Antonio Gómez Rufo

Hace un tiempo leí La leyenda del falso traidor de este autor (publiqué la crítica en este mismo blog), de la que guardo un grato recuerdo y ahora he leído esta novela también enmarcada dentro del género de la novela histórica, aunque en este caso con un toque de intriga criminal.

En la contraportada del libro, después de la sinopsis, la editorial establece una comparación entre esta novela y El nombre de la rosa de Umberto Eco, atendiendo a sus similitudes argumentales basadas en una serie de crímenes a resolver en un convento en plena Edad Media, en este caso en Cataluña, pero las afinidades entre las dos novelas terminan ahí, y cualquier comparación entre ellas me parece  totalmente fuera de lugar. La ambición de Umberto Eco al escribir su obra y su complejidad, tanto argumental como estructural, hacen palidecer a sus posibles imitadores y esta novela no es una excepción.

El espacio temporal en el que se desarrolla  la historia  son cuatro días, por lo que la novela se divide en cuatro partes, una por cada jornada. A parte de esto, hay dos aciertos que me parecen destacables en la novela: el primero es el personaje de Constanza, la monja navarra que ejerce de detective, que es una mujer de aguda inteligencia, bonachona, con un sentido del humor muy socarrón, que comparte protagonismo con el rey Jaime I durante toda la narración. El segundo es el duelo de caracteres que se produce entre el rey y la reina Leonor, repudiada por éste, que ve como una adolescente Violante de Hungría, que forma parte de su cortejo, le roba el amor del monarca ante sus propias narices utilizando de forma manipuladora su supuesta ingenuidad y su inocencia.

Por contra, la supuesta trama criminal de la novela es de una simplicidad tan burda que hará sonrojar a cualquier aficionado a la novela negra, y el tramo final  del libro desprende un tufo anticatalán mal disimulado que, en mi opinión, empaña el desarrollo anterior de la novela. Debo reconocer, sin embargo, que se trata de un libro entretenido
y de ágil lectura.


domingo, 22 de noviembre de 2020

CRÍTICA

 Amor es rey tan grande/Ignacio Merino

En forma y fondo esta obra parece más un ensayo que una novela y al leerlo da la sensación de estar más ante un estudio biográfico de la figura del rey Alfonso XI que ante una obra literaria, o al menos esa es mi impresión. Esto no es óbice para reconocer que el tema del libro es francamente interesante porque narra una de las historias de amor más apasionantes y polémicas de la historia de España, la que se produjo entre el rey de Castilla, Alfonso XI y su amante, la noble Leonor de de Guzmán, a espaldas de la reina oficial, María de Portugal, que se prolongó durante más de 20 años y llegó a tener un carácter poco menos que oficial. También ayuda el hecho de que la época en la que pasaron los hechos narrados es uno de los periodos históricos más prolíficos en acontecimientos de gran importancia, en la Alta Edad Media, en los reinos de la península ibérica, sobre todo en Castilla.

Este libro supone también un alegato a favor del importante papel de las mujeres en la Edad Media, aquí personificado no solo en leonor de Guzmán, que tiene un papel preponderante en la historia, sino también en la abuela de Alfonso XI, María de Molina, que fue regente cuando él era todavía niño, que son descritas como valerosas, inteligentes y muy influyentes en el aspecto político.

En resumen, el tema que trata el libro es realmente interesante pero creo que la manera de enfocarlo de Ignacio Merino es poco literaria y carece de un estilo propio, acercándose más al formato del ensanyo histórico.

sábado, 24 de octubre de 2020

CRÍTICA

 La lista de los 7/ Mark Frost

Para los que no conozcáis al autor, Mark Frost (Nueva York, 1953) es, además de escritor, un guionista y productor de cine y televisión que ha destacado por colaborar en varias ocasiones con David Lynch, con el que coescribió el guión de la mítica serie Twin Peaks.

Esta es su primera novela y en ella ha creado un artefacto en el que se mezclan el suspense, las aventuras y el terror sobrenatural con una originalidad encomiable. La primera muestra de originalidad es que la novela está protagonizada por Arthur Conan Doyle, el creador  de uno de los personajes más célebres de la literatura universal, Sherlock Holmes. Doyle fue, como es bien sabido, uno de los escritores más populares de su época pero finalmente renegó de su creación porque no le permitía escribir otro tipo de novela que a él le parecía más seria y prestigiosa.

Al principio de la novela, Doyle manda un manuscrito titulado La hermandad oscura a varias editoriales para su posible publicación. Poco después recibe la invitación para asistir a una sesión de espiritismo que terminará con el atroz asesinato de algunos de los asistentes. A partir de ese momento, Doyle se verá perseguido por los presuntos miembros de una organización hermética que rinde culto al diablo, y que intentará acabar con su vida. Empieza aquí un periplo por los barrios más peligrosos de Londres y por el resto de la geografía inglesa con la única ayuda de Jack Sparks, un intrépido e inteligente agente secreto que trabaja al servicio de la corona británica.

Lo interesante de esta novela radica en que Jack Sparks reune todas las virtudes y defectos en los que luego se inspirará Doyle para plasmarlos en su personaje del legendario detective londinense, al que luego irá dando vida mentalmente para luego desarrollarlo literariamente. Sparks tiene una capacidad deductiva extraordinaria, está adiestrado en cualquier tipo de lucha, tiene extensos conocimientos de ciencias, es un maestro de los disfraces y toca el violín, pero también es taciturno, obsesivo y adicto a la cocaína. Les suena, ¿verdad?

Frost muestra una gran habilidad para introducir personajes reales en la trama como Madame Blavatski, Bram Stocker, el duque de Clarence o el mismo Doyle del que también toma de la realidad su afición por los temas ocultos que le trajo innumerables problemas durante su vida. A parte de esto, Frost narra la historia  con un ritmo y un estilo vigorosos que hacen que su lectura resulte dinámica y amena a pesar de la densidad de la obra.

En mi opinión, se trata de una novela muy recomendable, no solo para los amantes de las historias de Sherlock Holmes, entre los que me cuento, sino para cualquier lector que aprecie la buena literatura de género.


sábado, 3 de octubre de 2020

CRÍTICA


Muerte en La Fenice/ Donna Leon

Esta es la primera novela de la saga protagonizada por el comisario Guido Brunetti de la policía de Venecia, personaje creado por la escritora norteamericana Donna Leon (New Jersey,1942). Ya son 29 las novelas publicadas de esta exitosa serie.                    Durante el descanso de una representación de La Traviata en el famoso teatro de La Fenice aparece asesinado el famoso director de orquesta Helmut Wellauer en su camerino, envenenado con cianuro. La investigación del caso correrá a cargo de Brunetti un hombre maduro, culto y elegante que no responde al prototipo de policía duro y frío. Lo primero que sorprenderá al veterano policía es la cantidad de enemigos que el genio de la música cultivó a lo largo de su carrera.          

 El argumento es simple y está desarrollado sin ninguna doblez o artilugio, o sea, sin ningún truco narrativo. Quizá es éste el motivo por el que engancha en seguida y también porque los personajes principales que, aparte de Brunetti, son su familia (su mujer Paola y sus hijos, Raffi y Chiara), sus ayudantes y su superior, el vicequestore Patta, un trepa sin escrúpulos, devienen entrañables por diversos motivos.                                                                                                                                                            Donna Leon utiliza una prosa funcional, desprovista de cualquier floritura y su forma de narrar la historia brota de forma natural y nada artificiosa. Se trata de una novela ligera, en el buen sentido del término, aunque sospecho que para algunos amantes del género policíaco quizás resulte demasiado poco compleja. A mí me ha proporcionado un grato entretenimiento, que no es poco.