domingo, 16 de febrero de 2020

CRÍTICA

El pintor de sombras/ Esteban Martín
El punto de partida argumental de esta novela es muy interesante. Esteban Martín (Barcelona, 1956) hace un derroche de imaginación mezclando en la trama personajes históricos tan dispares como Pablo Picasso, Jack el Destripador o Steven Arrow (al parecer, junto al Dr. Sherrinford, los hombres en los que se inspiró Arthur Conan Doyle para la creación de Sherlock Holmes y el Dr. Watson). En la Barcelona de finales del siglo XIX el joven pintor español, que vive en un burdel de la calle Aviñón con cinco prostitutas, ve como éstas empiezan a ser asesinadas brutalmente por un sanguinario psicópata que sigue el mismo modus operandi que el legendario asesino que sembró el pánico en Londres diez años antes. Las sospechas de los crímenes recaen en el joven Picasso y, ante la inoperancia de la policía local, las autoridades reclaman la presencia del más famoso detective inglés, Steven Arrow, para solucionar el caso.
Todo el libro está narrado en tercera persona por un narrador omnisciente, menos los capítulos en los que aparecen los investigadores ingleses, en la que ejerce de narrador el Dr. Sherrinford en primera persona del singular.
La aparición de todos estos personajes hace que la novela corra el riesgo de convertirse en un pastiche de personajes dispares que tienen su encanto por separado pero que ofrecen muy poca verosimilitud en una historia conjunta, pero creo que el autor resuelve la papeleta con cierta pericia.
Entre otras cosas positivas, esta novela ofrece una serie de acertadas reflexiones sobre el papel de los medios de comunicación en el trato de las noticias sensacionalistas y el papel decisivo que tendrían en un futuro para manipular a la opinión pública..
Por lo demás, la novela está narrada de forma ágil y dinámica, en una prosa funcional y exenta de artificio. Me parece una obra globalmente interesante pero creo que adolece de una final algo
precipitado y, en cierta manera, decepcionante, por previsible.

sábado, 4 de enero de 2020

CRÍTICA

El secreto de Darwin/ John Darnton 
John Darnton (Nueva York,1941) ejerció durante muchos años como periodista en el New York Times, donde ganó un premio Pulitzer por su cobertura como corresponsal del conflicto que supuso la aplicación de la ley marcial en Polonia entre diciembre de 1981 y julio de 1983. Como escritor ha conseguido cierto éxito escribiendo thrillers de temática científica y médica. El secreto de Darwin (2005) es su cuarta novela y la más conocida después de Neardenthal (1996) que supuso su primer best seller.
La perspectiva con que Darnton encara el argumento es interesante pues mezcla la época actual, con una intriga familiar sobre la muerte del hermano del protagonista, Hugh, un naturalista que está preparando una tesis sobre Darwin y el viaje que realizó en el Beagle en 1831, combinándolo en capítulos alternos con la época en la que se produjo dicho viaje y con el hallazgo sorprendente de un diario personal de Lizzie, una de las hijas del mítico autor de El origen de las especies, que proporciona nuevos datos sobre la vida, las obsesiones y las investigaciones de su padre.
En el aspecto argumental, a parte de esto, lo más destacable es que Darnton se atreve a desarrollar la hipótesis de que Darwin no fue realmente el descubridor de la teoría de la evolución de las especies sino que fue un impostor sin escrúpulos que la copió de un médico que viajaba en la misma expedición que, a su vez, se había inspirado en el chamán de una tribu de las Islas Galápagos para formularla.
Hay que reconocer que la forma de narrar de Darnton hace que la novela sea entretenida y ágil debido al dinamismo de su prosa pero también es verdad que la historia no deja un poso profundo en el lector y queda diluida entre los datos interesantes que proporciona sobre las obsesiones y las rivalidades que Darwin cultivó durante su vida.
En definitiva, es una novela que tiene un remarcable carácter didáctico y lúdico que supera con creces sus méritos literarios.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

CRÍTICA

La escriba/ Antonio Garrido
Los tentáculos de El nombre de la rosa de Umberto Eco son extremadamente largos, hasta tal punto que casi cuarenta años después de su publicación todavía sigue inspirando a muchos autores para escribir novelas del mismo estilo, mezclando la novela histórica y la intriga criminal. Este es el caso de Antonio Garrido y su novela La escriba (2008), que aquí analizamos.
Son muchas las reminiscencias que le llegarán al lector de la obra del mítico semiólogo italiano cuando se adentre en la novela de Garrido; aquí también hay un fraile con portentosas capacidades deductivas y hay un misterio relacionado con unos manuscritos que pueden garantizar el futuro de la cristiandad, todo ello ambientado en la alta Edad Media, durante el reinado de Carlomagno que, por cierto, también tiene un papel importante en el argumento. El protagonismo principal recae en Theresa una aprendiz de escriba cuyo padre, Gorgias, desaparece misteriosamente mientras está trabajando en unos documentos secretos de vital importancia.
La escriba tiene, en mi opinión, dos grandes virtudes: la primera es la gran labor de documentación que el autor ha tenido que realizar para elaborarla y la segunda es la riqueza y la amplitud del léxico que utiliza en toda la narración.
Por contra, hay algunos aspectos que no me convencen y que paso a enumerar: encuentro a faltar en Garrido un estilo propio y reconocible. La trama no me ha enganchado excepto al principio de la novela y creo que con el desarrollo va quedando deslavazada y se diluye en algunas subtramas de poco interés.
Durante la lectura, en no pocas ocasiones, me ha dado la sensación de que el autor ha concebido la novela como un reto intelectual pero olvidando que una ficción literaria debe tener alma y provocar algo más que entretenimiento. En mi caso, en muy pocos momentos la novela me ha provocado emociones genuinas.
Quiero dejar claro que, para ser una novela de debut, me parece una obra destacable pero la verdad es que esperaba algo más.

sábado, 9 de noviembre de 2019

CRÍTICA

 Carvalho: problemas de identidad/ Carlos Zanón
Imagino las dudas que asaltarían a Carlos Zanón (Barcelona, 1966) cuando los herederos de Manuel Vázquez Montalbán le propusieron continuar con la saga de novelas de Pepe Carvalho. Debió ser un momento inolvidable y gratificante pero también aterrador que seguro que generó un mar de incertidumbre en el autor que, finalmente, decidió aceptar el reto demostrando su gran personalidad como escritor.
Nos encontramos en esta novela a un Carvalho ya maduro, hastiado, cínico, descreído y con problemas de salud pero tan lúcido como siempre. Charo, su eterna novia, ya no está con él pero sí Biscúter, su fiel escudero y una nueva adquisición, una secretaria millennial con la que mantiene una curiosa relación amor-odio. Por otro lado, el detective tiene una aventura con una autodestructiva mujer madrileña, esposa de una alto cargo político, que no le trae más que problemas.
En medio de esta crisis personal, Carvalho está investigando dos casos; la desaparición de una prostituta, la Niñata, en los alrededores de la montaña de Montjuich y el salvaje asesinato de una abuela y su nieta en un piso del Ensanche, sin un móvil aparente.
Con este cóctel Zanón arma una novela de lectura compleja, densa, llena de referencias culturales, políticas, geográficas y de actualidad, incluidos los ecos de sociedad, en la que reproduce con bastante acierto la preciosista prosa de MVM. En mi opinión, este exceso de referencias, que es una de las características más destacables de la novela, también se convierte en ocasiones en una lastre para su desarrollo y hace que los lectores que no estén avezados en estos temas se pierdan en algunos momentos.
En el libro hay, de todas maneras, un gran número de virtudes que hacen de ella una obra remarcable: las descripciones de los perfiles psicológicos de los personajes y las reflexiones del autor sobre la coyuntura actual de España son de una lucidez brillante, fuera de lo común. El hecho de tratar a Vázquez Montalbán como un personaje más de la novela (El Escritor) y a Carvalho como una persona real, intercambiando así sus papeles, me parece un gran acierto y una idea original. Metaliteratura en estado puro.
Por otra parte, Barcelona, como en las obras originales de MVM, se erige como uno de los personajes principales del libro, sin menoscabo de Madrid que aquí tiene un pequeño cameo, y las referencias gastronómicas, aunque no de tanto calado como en las novelas originales, tienen aquí también su espacio.
En resumen, creo que Zanón ha creado una novela atrevida, original y de calidad literaria indiscutible sin traicionar el espíritu de Manuel Vázquez Montalbán, lo cual es decir mucho.

lunes, 14 de octubre de 2019

CRÍTICA

Todo lo que muere/ John Connolly
El que escribe esto llevaba una larga temporada hastiado de la novela negra, de la repetición de las mismas fórmulas, de los mismos clichés, de los personajes planos, en definitiva, de los patrones más manidos, y John Connolly ha venido a reconciliarme con este género que tantas alegrías me dio años atrás.
Esta es la primera novela de la saga protagonizada por el detective Charlie "Bird" Parker que ya cuenta con 17 libros en su haber. Parker es un inspector de la policía de Nueva York que una noche, después de discutir con su mujer, sale de su casa para tomar unas copas y, al volver, encuentra a su mujer y a su hija asesinadas de una forma brutal. Él mismo pasa a ser sospechoso del crimen y es expulsado del cuerpo. En medio de una crisis personal profunda producida por el sentimiento de culpabilidad, atormentado y traumatizado, recibe el encargo de su antiguo jefe para encontrar a una chica desaparecida y así, sin quererlo, se convierte en investigador privado.
La novela tiene dos tramas paralelas que finalmente confluyen con algunos puntos en común; en la primera, que es la investigación de la muerte de su familia, Parker sigue la pista de un sádico asesino en serie apodado "El viajante" que va dejando un rastro de crímenes rituales por donde pasa, y en la segunda, la desaparición de la chica, sus pesquisas le llevan hasta una familia mafiosa de Nueva York previo paso por Nueva Orleans , uno de cuyos miembros se ha convertido en un asesino de niños.
Charlie Parker es un personaje poliédrico, verdaderamente complejo, con muchas aristas y un lado oscuro difícil de discernir. Pero lo más destacado de él es su instinto excepcional para percibir el mal.
Connolly es un maestro en la descripción de ambientes y en mezclar en sus tramas ciertos aspectos sobrenaturales que dan un toque muy personal a sus novelas.
Sin duda, Todo lo que muere es una novela muy violenta y llena de crudeza que nos muestra los síntomas de una sociedad decadente y enferma que está en proceso de descomposición moral. A mí me ha impactado.

sábado, 12 de octubre de 2019

APUNTES DE CULTURA

Acabo de descubrir en el suplemento Cultura/s de La Vanguardia al pintor asturiano Daniel Cuervo que reproduce al óleo escenas urbanas hiperrealistas de ciudades como Barcelona, Nueva York o Londres. He buscado su web en internet y me he quedado estupefacto al comprobar el asombroso talento de este artista que fue alumno de Antonio López y que es admirador de algunos hiperrealistas norteamericanos como Edward Hopper, Richard Estes o Don Eddy.
Ahora mismo está exponiendo sus últimas obras en la galería Pigment de Barcelona (c/Rosselló,193)
No os lo perdáis.

sábado, 14 de septiembre de 2019

CRÍTICA

Los lenguajes de Pao/ Jack Vance
Debo reconcer que no soy un gran lector de ciencia ficción, aunque cuando era más joven lo intenté comprándome incluso un fantástico libro que es Ciencia ficción: guía de lectura de Miquel Barceló, una obra de referencia que me sirvió para introducirme en el género.
Los autores que me llamaron más la atención fueron Philip K. Dick, Isaac Asimov y Robert Heinlein, pero luego fui perdiendo paulatinamente el interés y dejé de leer obras de esta temática.
Después de muchos años, he vuelto a leer una novela de ciencia ficción y, aunque se trata de un autor clásico, ya fallecido, al que no conocía, he tenido una grata sorpresa. La novela es Los lenguajes de Pao y el autor es Jack Vance (1916-2013) uno de los escritores norteamericanos más premiados dentro de su género.
El argumento al principio parece simple, pero nada más lejos de la realidad: el idílico planeta Pao, habitado por gente pacífica y que cuenta con grandes recursos naturales, es invadido sin ofrecer resistencia y para librarse del yugo de sus opresores deberán especializar a sectores de su población enseñándoles nuevos idiomas que posibiliten la comprensión y la asimilación de nuevos conceptos como la resistencia, el orgullo, la violencia o las nuevas tecnologías que hasta ese momento no formaban parte de su bagaje vital.
Mediante un masivo proceso de reeducación consiguen su propósito y cambian el paradigma de los habitantes del planeta, solucionando el problema principal pero creando otros conflictos derivados del uso de los diferentes idiomas.
Jack Vance utiliza un estilo bastante esquemático, directo y carente de florituras estilísticas para explicar esta compleja historia que trata la sociolinguística desde un punto de vista bastante perturbador demostrando hasta qué punto la mente humana es manipulable a través del idioma. El lenguaje se convierte, literalmente, en una arma letal que tiene la capacidad de transformar completamente la idiosincrasia de toda una sociedad, sus costumbres, sus hábitos y su relación con el poder.
Fascinante.