lunes, 30 de abril de 2018

CRÍTICA

Africanus. El hijo del cónsul/ Santiago Posteguillo
Este es el primer libro de la trilogía de novela histórica que narra la vida de Publio Cornelio Escipión, más conocido como Escipión el Africano, el famoso general romano que consiguió derrotar a Aníbal, y que narra su azarosa vida, llena de episodios heroicos. También es la primera novela que escribió Santiago Posteguillo (Valencia,1967), que luego se ha convertido en un autor de novela histórica de notable éxito, con novelas ambientadas siempre en la antigua Roma.
Esta primera parte de la trilogía narra desde la infancia de Publio Cornelio Escipión, su etapa de formación como hombre y como militar, su aprendizaje de manos de su padre, entonces cónsul de Roma del mismo nombre, y de su tío Cneo, un afamado general, hasta su juventud, en la que es nombrado el general más joven de la historia de Roma y es enviado a Hispania, donde conquista Qart Hadasht (Cartago Nova), haciendo un alarde de estrategia militar y valor para derrotar a los cartagineses.
La novela destaca por su rigor histórico, uno de los puntos fuertes de Posteguillo, pero este mismo rigor supone a veces que el ritmo narrativo de la novela sea más lento y la acción quede algo estancada en algunas fases. Creo que el uso de la elipsis en algunos momentos haría que la narración fuera más ágil.
Opino que, a pesar de la excesiva extensión del texto, es un acierto que la novela esté estructurada en capítulos cortos, en la mayoría de los casos, lo cual hace su lectura más amena.
La caracterización de los personajes me parece algo estereotipada y falta de más matices pero debo reconocer que los personajes principales, a parte del protagonista, son identificables y cobran vida porque tienen características propias que el autor les atribuye con coherencia, como es el caso de Tito Macio, de Cayo Lelio o del mismo Aníbal.
En líneas generales, para tratarse de una obra de debut, se trata de una novela notable, brillante.

lunes, 5 de marzo de 2018

CRÍTICA

Joc brut/ Manuel de Pedrolo
Coincidint amb el centenari del naixement de l'autor, m'he decidit a rellegir una de les seves novel·les curtes que es podria incloure en el gènere de novel·la negra o policíaca. Es tracta de "Joc brut" (1965). Pedrolo (1918-1990) va ser un dels autors més prolífics i influents de la literatura catalana contemporània i va tocar la major part de gèneres que abasta el terme; des de la novel·la al conte, passant pel teatre, la poesia i l'assaig. La seva característica més destacable com a escriptor va ser sempre el seu caràcter innovador que el va portar a provar tota classe de tècniques narratives.
Aquesta novel·la és un clar exemple de narració protagonitzada per una dona fatal, un estereotip molt utilitzat en la novel·la negra nord-americana i també al cinema de l'època daurada de Hollywood. Aquí, un noi de família humil s'enamora bojament d'una noia summament atractiva que l'entabana usant les seves armes de seducció i, després, de forma subtil i sibil·lina, l'empeny a cometre un assassinat. Després d'això, ella desapareix sense deixar rastre i, finalment, com és de preveure res és el que sembla. 
El primer que he pensat en acabar de llegir el llibre és que Pedrolo va llegir al seu moment a David Goodis i a William Irish i està clarament influenciat per la seva narrativa ja que, a més d'usar un estil similar a aquests, el tema d'aquesta novel·la és, en definitiva, la solitud, la incomunicació i la falta de sentit de l'existència humana, una constant en aquests dos autors nord-americans. 
Encara tenint en compte que es tracta d'una obra menor dins de la seva bibliografia, crec que és un exemple perfecte de la capacitat de síntesi de l'autor que aquí cristal·litza en un text curt, concís, en el qual no sobra ni falta una paraula. Un prodigi de precisió sintàctica i lèxica.

miércoles, 21 de febrero de 2018

CRÍTICA

El periodista deportivo/ Richard Ford
Esta es mi primera incursión en el universo narrativo de Richard Ford (Jackson, Mississipi,1944) y para esta ocasión he elegido El periodista deportivo (1986), la novela que le dio notoriedad entre la crítica literaria norteamericana y que, además, es la primera de la trilogía protagonizada por su personaje fetiche, Frank Bascombe, que comparte con el autor algunos aspectos destacables de su biografía.
En el primer capítulo nos explica que Bascombe tiene 38 años, que es un escritor de cierto renombre que, después de publicar un libro de relatos reconocido por la crítica, sufre una crisis personal al perder a su hijo Ralph de 9 años, debido a una enfermedad fulminante, y que posteriormente se ha separado de su mujer. Después de sufrir esta dura experiencia decide dejar la literatura y dedicarse al periodismo deportivo, adoptando una filosofía de vida más pragmática.
Ford narra tres días de la vida del protagonista sin seguir las convenciones de la literatura tradicional, es decir, ignorando la estructura clásica de introducción, nudo y desenlace, y lo hace de forma lineal, fluida y sin usar una prosa compleja, de forma que el lector entra en su mundo de manera progresiva y sin sobresaltos.
En mi caso concreto, leí las cien primeras páginas del libro y me sentí algo decepcionado por la falta de acción que rezumaba el texto pero seguí leyendo y el relato me atrapó de una forma difícil de definir.
Algunos críticos han definido el estilo de Ford como realismo exhaustivo, con lo cual me muestro bastante de acuerdo, ya que esto lo diferencia de otros autores como Raymod Carver y Tobias Wolff
de los cuales, en mi opinión, le separan algunas características esenciales.
Ford es un maestro cuando se trata de retratar a la clase media-alta norteamericana y el personaje de Bascombe, que ha protagonizado ya otras dos novelas y un libro de relatos, es tan complejo y admite tantos matices que me ha dejado completamente fascinado. La primera sensación es que se trata de un hombre cínico y descreído pero luego comprobamos que tiene unos sólidos principios, muy personales, aunque a veces nos dé la sensación de que actúa de forma reprochable.
No puedo dejar de recordar el pasaje de la novela en que Bascombe va a entrevistar a Herb, un jugador de fútbol americano que se ha quedado parapléjico tras un accidente, con el objeto de escribir un artículo narrando su historia de superación y valentía, y se encuentra con un hombre perturbado y devastado psicológicamente. Es difícil encontrar en la literatura actual una escena tan inquietante y perturbadora narrada de forma tan simple y compleja a la vez. Magistral.

sábado, 20 de enero de 2018

martes, 2 de enero de 2018

NOTICIAS

Mi nueva novela Tiempo de sangre se encuentra en la parte final del proceso de edición y se podrá encontrar en las librerías en poco tiempo. Se trata de la secuela de El bosque de las almas perdidas, mi anterior libro. En breve os daré más noticias sobre el acto de presentación.
Aquí os adjunto una breve sinopsis para que vayáis haciendo boca:
Han pasado veintiocho años desde que la expedición capitaneada por el Dr. Flückinger, cirujano militar del ejército austriaco, viajara al pueblo de Medvedja, en Serbia, para investigar una serie de muertes que parecían producidas por vampiros.
En Viena han aparecido los cadáveres de dos chicas jóvenes a las cuales les han extraído toda la sangre del cuerpo. El alguacil Maximilian Klein y su ayudante, Fritz Maier, son los encargados de investigar el caso y de encontrar el vínculo que une estos dos extraños hechos, separados por el paso del tiempo y aparentemente inconexos.

CRÍTICA

El laberinto de los espíritus/ Carlos Ruiz Zafón
Esta es la última de las cuatro novelas que forman la tetralogía denominada El cementerio de los libros olvidados. La primera fue la exitosa y brillante La sombra del viento (2001) que abrió a su autor las puertas de la merecida fama , y a esta le siguieron El juego del ángel (2008) y El prisionero del cielo (2011), cada una con sus propios personajes (algunos comunes), sus propias historias y su propia personalidad, que permiten leerlas de forma autónoma y en el orden que se quiera sin alterar su coherencia y su comprensión por parte del lector.
El laberinto de los espíritus cierra pues este impresionante fresco sobre la Barcelona de la primera mitad del siglo XX, es decir, desde principios de la centuria hasta el año 1960, haciendo especial hincapié en la época de la posguerra española, período especialmente prolífico para la ambientación de ficciones literarias.
En este caso, Ruiz Zafón recupera como protagonistas a algunos de los personajes de La sombra del viento; la familia Sempere, en la figura de Daniel, y Fermín Romero de Torres vuelven a verse envueltos en una intriga que revelará la causa de la muerte de la madre del librero, Isabella, gracias a la ayuda de un personaje nuevo e inquietante, Alicia Gris. Creo que Ruiz Zafón, con el afán de zanjar temas abiertos en las otras novelas de la saga y dar solución  a todos los conflictos en marcha, se ve obligado a trabajar en esta narración con una cantidad excesiva de información lo que obliga al lector a hacer un sobre esfuerzo con el objetivo de relacionar a todos los personajes, para poder atar cabos y desentrañar la trama. En mi caso, tuve que consultar en diversas ocasiones las anteriores novelas para recordar algunos personajes que me clarificaron las diversas historias que se entrelazan. De todas maneras, hay que dar su parte del mérito al autor ya que el argumento está armado con la precisión de un reloj suizo y no deja ningún cabo suelto.
No deja de maravillarme la capacidad de Ruiz Zafón de crear, a través de las palabras, y más en concreto de sus descripciones, imágenes evocadoras que perduran en la mente del lector. También me sigue fascinando la facilidad con que crea personajes bien moldeados y con una profundidad psicológica envidiable con unos pocos trazos, aunque es verdad que a veces se deja llevar por los tópicos. El maravilloso personaje de Fermín Romero de Torres es, en mi opinión, un ejemplo de ambas cosas.
Durante la lectura de la novela he notado que, cada vez más, Ruiz Zafón está cultivando el lado irónico y humorístico en su estilo, incluso teniendo en cue
nta lo serios que son los temas que trata, un poco a la manera de Eduardo Mendoza aunque salvando las distancias. Un ejemplo claro de esta tendencia es el personaje de Virgilio, el funcionario de la Biblioteca nacional.
A pesar de que el mundo imaginario de Ruiz Zafón es muy identificable e incluso repetitivo, o quizás precisamente por eso, novela tras novela nos sigue fascinando y sorprendiendo con sus propuestas que siguen siendo las de una literatura apasionante, entretenida y que engancha, sin remedio.
Teniendo en cuenta todas estas consideraciones, opino que El laberinto de los espíritus es un magnífico broche final a la saga de El cementerio de los libros olvidados. Una novela sobresaliente.

sábado, 4 de noviembre de 2017

CRÍTICA

El olor de las especias/ Alfonso Mateo-Sagasta
Ladrones de tinta (2004) es la segunda novela que publicó Alfonso Mateo-Sagasta y la primera que yo leí de este autor, La impresión que tuve después de haberla leído fue inmejorable. Se trata de una mezcla sabia entre hechos históricos y ficción detectivesca en torno a la publicación de una segunda parte apócrifa de El Quijote en que aprovechaba para dar un repaso apasionante y muy completo a todos los autores del Siglo de Oro español. En mi opinión, una pequeña joya.
Ahora acabo de leer su primera novela, El olor de las especias, y creo que no desmerece en absoluto a la anterior pero con algunos matices que debo aclarar.
La novela narra el periplo de cuatro caballeros castellanos que, con la intención de recuperar una partido de ganado robada, asaltan el castillo leonés del conde Gonzalo y le matan, sin saber que es uno de los vasallos más queridos del Rey Sancho, y por tanto deben huir de sus tierras y ya como unos proscritos tienen que atravesar España, bajo la protección del conde Fernan González, en dirección a Córdoba para visitar al Califa en misión diplomática.
Para tratarse de la novela de un autor debutante creo que es destacable la habilidad del autor como narrador y su oficio a la hora de estructurar el texto y de crear personajes con personalidad propia, pero después de la lectura saco la conclusión de que la primera parte de la novela es muy dinámica y entretenida y su lectura resulta apasionante pero luego, coincidiendo con el momento en que los protagonistas llegan a Córdoba escoltando a Ordoño, el rey depuesto, el tono se vuelve más reposado y hay algunas digresiones sobre religión que, aunque hacen más comprensible la historia, ralentizan la acción y vuelven la lectura más tediosa. Desde ese momento hasta el final la novela ya no vuelve a recuperar el nivel de la primera parte y esto, quizá, ensombrece un poco el resultado global de la novela.
Solo en las últimas páginas del libro, donde se descubren algunos de los enigmas del argumento, cobran sentido algunos de los capítulos anteriores y el lector retoma las sensaciones  de la primera mitad de la obra.
Por cierto, el final de la novela es muy abierto y da la sensación de que pide a gritos una segunda parte que, hasta el momento, no se ha producido.