miércoles, 27 de agosto de 2025

El veneno de Napoleón/ Edmundo Díaz Conde


El veneno de Napoleón/ Edmundo Díaz Conde 

El punto de partida del argumento de esta novela está basado en un hecho real: cuando en 1840 se procedió a abrir el féretro de Napoleón Bonaparte, en la isla de Santa Helena, diecinueve años después de su muerte, los presentes se sorprendieron de que el estado del cadáver parecía incorrupto y, después de un examen más minucioso, comprobaron que en su organismo había una cantidad muy alta de arsénico. Esto hizo sembrar las dudas entre sus acólitos sobre la verdadera causa de su muerte, que al principio fue atribuida a un cáncer de estómago. Edmundo Díaz Conde (Ourense, 1966) aprovecha esta hipótesis para plantear una trama bastante creíble, aunque no deje de ser ficción.

El veneno de Napoleón empieza en el último cuarto del siglo XVIII, cuando un recién nacido es abandonado en un burdel de París. Unos años más tarde, ya adulto, el muchacho partirá hacia Nueva Orleans siguiendo la pista de su madre y allí aprenderá el arte de la magia vudú y se convertirá en el más temible envenenador de su época. Finalmente, recibirá el encargo más peligroso de su vida: envenenar al mismísimo Emperador.

La novela está dividida en tres partes y cada una de ellas está ambientada en París, en Nueva Orleans y en la isla de Santa Helena, lugar donde Napoleón pasó sus últimos años, desterrado. La trama se centra en la vida del niño abandonado y en su evolución como persona, más que en la figura de Napoleón, que no aparece hasta el final y que tiene una importancia relativa en el desarrollo del argumento.

La descripción que hace el autor del París posterior a la Revolución es uno de los aspectos más acertados de la novela y también el trabajo de documentación alrededor de los efectos de los diferentes tipos de venenos y sus usos más comunes.

Los personajes están bien caracterizados y adquieren personalidad propia, como en el caso del malvado Gilles, su padre; Víctor, o la siniestra Grand Perle. En resumen, la novela es de lectura amena, está escrita en un estilo conciso y efectivo, pero no pobre en el uso del léxico y, aunque en algunos tramos quizá pueda pecar de fantasiosa, me ha resultado una obra interesante.

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